H.M. Enzensberger en su libro Hammerstein o el tesón (Anagrama, 2011) recoge la siguiente anécdota sobre el general Kurt von Hammerstein- Equord, jefe del Alto Mando del ejército alemán de 1930 a 1933.
Una vez, cuando le preguntaron desde qué puntos de vista juzgaba a sus oficiales, dijo: “Distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. En la mayoría de los casos concurren dos cualidades. Los inteligentes y trabajadores son para el Estado Mayor; los otros, los tontos y vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez, vago, se califica para las más altas tareas de mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ése no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia.”